Propamsa ha lanzado una nueva generación de morteros con inhibidores migratorios de la corrosión MCI®, una gama de productos con la tecnología más avanzada para impulsar la máxima durabilidad del hormigón armado.

Con esta generación de morteros, Propamsa consolida su apuesta por la innovación y por la sostenibilidad, ejes que permitirán prolongar al máximo la vida útil de las estructuras de hormigón, según subraya el director de Desarrollo de Negocio de Canal Obra de Propamsa, Claudio Moral.

Destaca, además, la responsabilidad de la compañía por “conseguir que las reparaciones realizadas en las estructuras tengan una mayor resistencia a la corrosión. Una mayor durabilidad significa menos reparaciones, una mayor integridad estructural y una vida útil más larga, que se traduce también en una mayor sostenibilidad y una reducción de la huella de carbono”.

Las estructuras de hormigón armado se deterioran por ataques sobre el propio hormigón o por la corrosión de su armadura. La presencia de contaminantes, como el dióxido de carbono atmosférico y los cloruros, provocan este deterioro, ya que favorecen la oxidación del acero. En concreto, estos dos fenómenos –carbonatación del hormigón y ataque por cloruros– hacen imprescindibles las tareas de mantenimiento continuado a lo largo de la vida de la estructura y, por tanto, un coste adicional.

Para hacer frente a todo ello, Propamsa utiliza los inhibidores migratorios de la corrosión, que ofrecen una protección adicional al hormigón frente a los agentes externos dañinos que pueden comprometer la estabilidad de su estructura.  Se trata de los morteros técnicos más avanzados del mercado: PROPAM® REPAR TECHNO 40 MCI® y PROPAM® REPAR TECHNO FLUID MCI®.