Un año más, por quinto año consecutivo, ha culminado con éxito la cría de alimoches (Neophron Pernocterus) en la Cantera Galdames y los polluelos ya han levantado el vuelo. El pasado mes de julio se confirmaba el nacimiento de dos nuevos pollos de la misma pareja de alimoches que ya en el 2018, gracias a las medidas de protección llevadas a cabo en la explotación, anidó en la cantera Galdames, siendo uno de los pocos puntos de nidificación en alcanzar este éxito.

El caso de Cantera Galdames y la cría de Alimoches, es un ejemplo perfecto de compatibilidad entre la explotación racional de recursos naturales y la sostenibilidad, así como la demostración de que las canteras, aún en actividad, pueden suponer un hábitat ideal para algunas especies vulnerables.

Desde 2018 se han registrado nueve nacimientos de nuevos individuos de Alimoche que han supuesto un nuevo impulso a favor de su futuro y la adecuada conservación esta especie.

Áridos y Canteras del Norte colabora activamente con el Departamento de Sostenibilidad y Medio Natural de la Diputación Foral de Bizkaia, que en 2015 aprobó el Plan Conjunto de Gestión de las aves necrófagas de interés comunitario de la Comunidad Autónoma del País Vasco, suscrito por la Administración General del País Vasco y las Diputaciones Forales de Álava-Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.

Eusko Jaurlaritza – Gobierno Vasco presentó este plan a través de su departamento de Medio Ambiente referido específicamente a las aves Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el Alimoche (Neophron percnopterus) y el Buitre Leonado o común (Gyps fulvus), las cuales serán objeto de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia.

Además de la protección general que la legislación comunitaria, estatal y autonómica confiere a estas tres especies y a su hábitat, su inclusión en el Listado conlleva la necesidad de llevar a cabo periódicamente una evaluación de su estado de conservación. Para ello se debe disponer de información sobre los aspectos más relevantes de su biología y ecología, como base para realizar un diagnóstico de su situación y evaluar si el estado de conservación es o no favorable, siendo esta evaluación es la que permitirá justificar cambios en el Listado y en el Catálogo estatal.