El consumo de cemento acumula ya cinco meses consecutivos de caídas con el nuevo retroceso del 3,4% registrado en el mes de septiembre, hasta las 1.245.816 t, lo que supone una pérdida de 44.150 t respecto al mismo mes del pasado año y por debajo, incluso, de las cifras de septiembre de 2020, según reflejan los últimos datos de la Estadística del cemento.

Esta tendencia ha provocado que el consumo acumulado anual se sitúe también en cifras negativas por primera vez en lo que va de año. En este período, de nueve meses, se ha producido un descenso del 0,2%, que en valores absolutos representa poco más de 11 millones de toneladas y supone una pérdida de 27.403 t respecto a los datos de los nueve primeros meses de 2021.

Por lo que respecta al dato de año móvil (oct’21-sep’22), aunque se mantiene un crecimiento en positivo del 2,4%, los datos continúan apuntando, tal y como señalamos el mes pasado, a una desaceleración del sector, con la pérdida de cuatro décimas de crecimiento respecto al mismo parámetro de agosto. Los valores absolutos de consumo de cemento en el último año siguen por debajo de los 15 millones de toneladas.

Las exportaciones continúan en números rojos mientras crecen las importaciones
Las exportaciones de cemento y clínker han caído un 5,4% en septiembre y sitúan la caída acumulada en los nueve primeros meses del año en un -19,4%, con un volumen exportado de 4.251.175 t, lo que supone la pérdida de más de un millón de toneladas respecto al mismo período del pasado año. “Además, el acumulado de los últimos doce meses (año móvil) sitúa nuestras exportaciones por debajo de los 6 millones de toneladas, un dato que cobra aún más valor si tenemos en cuenta que en los años más duros de la anterior crisis de la construcción llegamos a rozar los 10 Mt exportados”, explica el director general de Oficemen, Aniceto Zaragoza.

Al mismo tiempo, el incremento de las importaciones en septiembre supera el 42%, lo que sitúa el acumulado de año móvil de los últimos doce meses (oct’21-sep’22) en un crecimiento del 45%.

“Asistimos con preocupación a la evolución de este parámetro porque indica que la pérdida de competitividad no está afectando ya sólo a nuestra actividad exterior, sino también al mercado doméstico. Hablamos de casi 1,6 Mt importados en los últimos 12 meses, de los cuales, un millón de toneladas corresponden al clínker, un producto que es la base del cemento y en cuya producción tienen un fuerte impacto los costes energéticos. No podemos obviar que competimos en un mercado bidireccional en el que otros productores del arco mediterráneo, como Argelia o Egipto, pagan mucho menos por sus insumos energéticos, y esto, tarde o temprano, tenía que afectar también al consumo doméstico y, obviamente, a la demanda de nuestras fábricas locales”, finaliza Aniceto Zaragoza.